Deseo

Sólo deseo volver unas horas atrás, cuando yo seguía dormida y en mi sueño sólo  estábamos tú y yo.

Tu me habías agarrado por la cintura con una mano y con la otra me sujetabas con los dedos enredados en mi pelo, habías comenzado con un ligero y tierno beso en los labios como si estuviese dándome tiempo para alejarme y desaparecer, pero yo no tenía esos planes, así que me quedé a la espera de tu siguiente movimiento.
Cuando viste que no me iba y te esperaba volviste a rozar mis labios solo separándote dos centímetros para mirarme a los ojos, y sea lo que sea lo que viste en ellos fue lo suficiente para que con un gruñido atacases mis labios con un beso abrasador.
Tus labios dulces y tiernos se convirtieron en apasionados y hambrientos. Me estrechaste en tus brazos con más fuerza, lo que me sorprendió y aprovechaste mi sorpresa para introducir tu lengua en mi boca y comenzar un lento y sensual baile con la mía, lo cuál me sacó a mi un gemido y a ti otro gruñido.
Ahora, con tus manos en mi cintura me levantaste, y yo por instinto envolví mis piernas en tu cintura. Cuando alejaste tu boca y ambos cogimos aire me miraste, y esa simple mirada me cautivó y reforzó mi determinación a no irme a ninguna parte. Con esa mirada supe que sin importar todos los obstáculos que hemos tenido y que se nos presentará, ninguno debilitaría lo que teníamos entre manos.
Enterraste tu cabeza en mi cuello, donde comenzaste a regarlo de húmedos besos y pequeños mordiscos que me hacían retorcer y hacían que mis manos tirasen más fuerte de tu cabello.
Empezaste a caminar llevándonos a mi habitación donde sin dejar de besarme en ningún momento nos recostaste con suavidad en mi cama. No sé ni cómo ni en qué momento la ropa desapareció pero es lo que sucedió y lo siguiente que supe es que tus manos comenzaron una lenta y abrasadora exploración comenzando por mi cuello donde se podía notar como los latidos de mi corazón se intensificaron, tus dedos acariciaban mis clavículas mientras seguías regando mi cara de besos, tus manos seguían bajando hacia mis pechos cuando noté la magnitud de tu excitación y dejé escapar un jadeo que tus labios se tragaron.
El placer nublaba mi mente pero hacía que sintiera tus caricias el doble, hacía que el descenso de tu mano atravesando mi vientre fuese más intenso y tus intenciones más aceptadas.
Tus dedos sobrepasaron mi ombligo que, por enésima vez, me hicieron quedarme sin aliento y que mi rubor se intensificase cuando llegaron a...


¡RING!¡RING!¡RING!


Ese fue el odioso sonido que me alejó de ese sueño tan deseado, el mismo sonido que me devuelve a la realidad, el maldito sonido que me aleja de esos momentos maravillosos contigo... Nunca sucedió nada pero eso no me ha impedido notar tus miradas que parecen atravesar mi alma. Son esas miradas las que me llenan de esperanza y me hacen saber que conseguiremos superar todos y cada unos de los obstáculos. Tu creíste que no estaba preparada pero yo siempre lo he estado, solo esperaba a que todos tus tormentos desaparecieran y no te persiguieran. He visto como poco a poco superabas a tus demonios y después fijaste tu determinación en mí.

Tu me prometiste esperarme.

Y yo, después de todo, hice lo mismo.

¿Crees que llegó la hora, cariño?











Comentarios

Entradas populares