Feroz Bosque

Todo está oscuro. A esas horas de la noche la temperatura ha bajado tanto que consigo ver la neblina de mi aliento.
Por encima de mi cabeza percibo el batir de unas enormes alas, a mi izquierda se oye el crujido de unas ramas al romperse y en lo alto de un árbol, dos grandes ojos amarillos observan a la asustada chica que comienza a correr...
Las ramas van arañando las manos, las piernas y el rostro de la chica. Del suelo surgió, lo que a ella le pareció, una mano putrefacta que agarró con fuerza su tobillo haciendo que se hundiera en los rastrojos y rodara unos cuantos metros dándose, al final, con una roca en la sien.
Todo daba vueltas y cada vez había más ojos acechando. La chica aterrorizada comenzó a chillar y en medio de todo ese caos, un destello surgió delante de ella y unos brazos suaves y delicados la rodearon y con un beso la oscuridad dejó paso a la luz...

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