Ahí estás...

Sombras que actúan como vendas,
cubriendo nuestros ojos,
sin dejarnos ver.
Vamos a ciegas.
Nos tropezamos.
Caemos.
Somos incapaces de levantarnos,
estamos cansados,
tenemos miedo y no vemos motivo alguno
por el que levantarnos...
Tumbados en un lecho de desesperación,
jadeantes por culpa de esa lucha eterna.
Lucha, la cual, estamos perdiendo.
Mientras las sombras nos van cubriendo,
hay algo que nos llama la atención...
¿Qué es? ¿Dónde está? ¿Qué fue?
¡Otra vez! ¿Qué es eso que hace que
se nos haga un nudo en el pecho y 
provoca sollozos con un deje de alivio?
¿Dónde te has ido? ¡Ah! Ahí...
Es...es... es un destello.
Un destello que logra traspasar
a esas malditas sombras.
Un destello que cuando lo perdemos de vista,
hace que la angustia se apodere de nosotros, 
y cuando vuelve hace que riamos y chillemos
como inocentes niños.
Qué hermoso destello.
Qué brillo más cautivador.
Qué fuerza.
Las sombras te temen.
Nosotros te queremos.
¡No! No te vayas, quédate.
Tan bello y valiente...
¿Cómo te llamas?
¿No tienes nombre?
¿Quieres uno?
Nosotros te lo daremos pero no nos abandones...
Gracias.
No temas.
Nosotros te cuidaremos, querida Esperanza...









Comentarios

Entradas populares