PALABRAS
Pueden ser palabras vacías, nacidas de la ira, la vergüenza,
la envidia e incluso el dolor…
Pueden ser simples palabras, puestas ahí para infligir
pesar. Inclusive creadas para mentir, embaucar, confundir… Esas palabras que
una vez tuvieron luz y estuvieron ahí para darte esperanza y felicidad, ahora
vuelven para destruirte.
Bonitas de cara al público, nocivas detrás de las puertas
cerradas.
Cuánto daño pueden crear, cuantas lágrimas provocan. Las
palabras deberían estar ahí para todo lo contrario, son demasiado poderosas
para usarlas con fines deshonestos, malvados.
¿Por qué usar un poder tan hermoso que ha sido regalado,
para actos venenosos?
¿Por qué dañar cuando se puede reparar?
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